Se miró los pies, blanquitos y pequeños. Calzaba una 35 desde los 13 años. Se le puso la piel de gallina de repente, pequeños escalofríos azules le recorrían los brazos. No había nadie para abrazarla.
Corría descalza por la nieve, asustada; pero no tenía frío. Tenía miedo azul, que se parecía bastante. Corría como un cachorrito, pero nadie jugaba con ella.
Se tumbó en la nieve y se quedó dormida. Jope, se va a morir de frío.
Se levantó de la cama, despacito, sin molestarle, sin hacer ruido. Se quitó el pijama, para ponerse un vestido blanco y salió por la ventana.
A las chicas koala nunca nos da frío en los pies, y por eso no llevamos zapatos de andar por casa. Yo los tengo llenos de galletas con chocolate, para que el hambre no me pellizque en la tripa cuando me olvide de comprar comida.
martes, 29 de junio de 2010
domingo, 13 de junio de 2010
¿Duele?
Sujeté tus manos entre las mías en la última noche en la Tierra.
El helado viento azotaba nuestras mejillas llenas de lágrimas, quise decirte lo guapa que eras, pero me parecía estúpido hablar en ese momento. Me dices que no te suelte, te prometo que no lo haré, me dices que tienes miedo, te prometo que yo también.
El helado viento azotaba nuestras mejillas llenas de lágrimas, quise decirte lo guapa que eras, pero me parecía estúpido hablar en ese momento. Me dices que no te suelte, te prometo que no lo haré, me dices que tienes miedo, te prometo que yo también.
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